Testimonios
¿PORQUÉ? ¿PORQUÉ ÉL? ¿PORQUÉ NOSOTROS?
Vivir con un minusválido, ya sea niño, adolescente o adulto, no
es algo que pueda explicarse fácilmente a las personas que no conocen
el problema. Es una tarea pesada, compleja, esforzada, agotadora
que, a veces, parece por encima de nuestras posibilidades.
Sin embargo debemos asumirla. Asumirla cada día y muy a menudo
cada noche. Además de esta presencia constante junto al minusválido,
hay que luchar y zigzaguear por los laberintos de la administración,
los hospitales, las compañías aseguradoras...
Necesitamos respuestas para todas estas preguntas desgarradoras
que nos hacemos con demasiada frecuencia, y las primeras son: ¿porqué?
¿porqué él? ¿porqué nosotros?
Asimismo tenemos que solventar los problemas administrativos, a
veces tonterías que normalmente harían sonreír a cualquiera, pero
que pueden convertirse en problemas desmesurados.
¿A qué ayudas tenemos derecho?
¿Qué cuidados debemos proporcionar?
¿Hacemos todo lo que se puede?
¿Podríamos actuar más y mejor?
Todo esto es nuestra vida cotidiana. Pero el futuro de nuestros
hijos debe ser una de nuestras preocupaciones esenciales.
Desde ahora es preciso prever el momento en que se encontrarán
privados de la presencia cotidiana de sus padres.
¿Qué se debe hacer?
¿Qué es la tutela? ¿Qué tipo de tutela elegir?
¿A quién podemos designar como tutor?
¿Quién designa al tutor? ¿Dónde informarse?
¿Dónde encontrar un juez tutelar? ¿Hace falta un notario?
Estas preguntas, quizás como usted, nosotros también nos las hacemos.
Aanticipar hoy el tutor que tendrá la carga moral del niño, el
que gestionará sus bienes materiales, debe ser un objetivo para
cada uno de nosotros. Encontrar a alguien que pueda ayudarle no
es, sin duda, una tarea fácil.
Aprendamos a utilizar las capacidades de cada uno a favor del bienestar
de nuestros hijos. Ellos, al igual que nosotros, no han elegido
el estar enfermos; es primordial, en estas circunstancias, aislarse
de todas las protestas, pero también de todo sentimiento de vergüenza
o rechazo. Es esencial tener un círculo familiar sólido, amigos
sinceros con los que se pueda contar. En nuestras cartas, volveremos
sobre el tema de nuestros derechos, que son los de nuestros hijos,
pero igualmente sobre los deberes de los padres, la familia y los
amigos.
Jean-Pierre Boursat, papá de Aurélien
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